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La ‘guerra de voladores’ y el código de policía; ciudadanía contra la institución

BOGOTÁ. En el foro adelantado en el salón Luis Guillermo Vélez, del Congreso de la República, se escucharon las palabras de trabajadores, líderes sociales, vendedores ambulantes, catedráticos y de un representante de la Policía.

“Yo veía a un vecino en el suelo con ocho policías encima dándole puños y patadas, luego llegaba otro de ellos y me halaba el cabello, mientras otros me golpeaban las piernas y los brazos y nos maltrataban sin compasión”, estas fueron las palabras de Angie Macías, una líder juvenil habitante del barrio La Perseverancia recordando el duro enfrentamiento que tuvieron ella y sus vecinos con miembros de la fuerza pública el pasado 7 de diciembre en las calles de su barrio.

Aquello que empezó como un juego denominado ‘la guerra de voladores’ terminó en una verdadera batalla entre uniformados y habitantes de ese sitio. Este es un pasatiempo tradicional en el sector desde hace más de 40 años y se basa en que algunas personas se ubican en determinados sitios estratégicos de una de sus calles principales, lanzan voladores y llantas quemadas a sus rivales, prohibiendo el paso de transeúntes, buses y carros.

Con la aplicación del nuevo código de policía se endurecieron algunos controles y el rigor en contra de este tipo de prácticas, por lo que las hostilidades estaban prácticamente anunciadas.

Otra de las participantes en el evento fue la señora Nohora García, una mujer de la tercera edad que contó que ese día fue brutalmente agredida junto a su hija y su nieto de 15 años, a quien le abrieron la cabeza a punta de ‘bolillazos’.

Sin embargo para ellas interponer una queja significaba perder dinero y tiempo con la certeza de que no conseguirían nada, por lo cual decidieron dejar el hecho así.

“Las conflictividades no se resuelven maltratando a la población, menos con el estigma que tenemos de pobres, todos merecemos un trato digno. Mi mensaje es que queremos una convivencia y armonía real y para eso es necesario que haya menos gente armada y más actividades artísticas que llevan confianza al barrio”, aseguró Angie, explicando cuál era la intención de su intervención en el panel.

Como representante de la Policía, estaba en el auditorio el Coronel Raúl Vera quien manifestó que del buen comportamiento de la ciudadanía depende que los miembros de la fuerza pública no tengan que intervenir en este tipo de hechos.

“El código nacional de policía es un significado del mínimo comportamiento que debe tener en cuenta una comunidad, esto no transforma a la policía”, aseguró el Coronel a la vez que explicó que estas normas son como un manual de convivencia.

“Esta herramienta empezó a presentar resultados importantes para el país. En 2017 pudimos reducir en 7% las muertes por riñas. Este código nos ha permitido atender múltiples problemas que afectan a la comunidad y eso se ve en las cifras oficiales que en 2017 arrojaron una disminución del 6% en las denuncias de hurtos a celulares, pues antes no había posibilidad normativa para intervenir a los comercios implicados en la compra venta de celulares robados, pero ahora gracias al código ya existe”, puntualizó el Oficial.

Ante los hechos manifestados por las residentes de La Perseverancia dijo, “reprochamos cualquier tipo de abuso policial, el llamado es a mantenernos firmes, con nuestros valores y principios, pero no podemos estigmatizar a toda una organización”.

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