Opinión

La RAP, una nueva oportunidad para el desarrollo del Caribe

Por José David Name Cardozo
Senador de la República

Significa la asociación de los departamentos con fines de desarrollo social y económico, como lo autoriza la Constitución en su artículo 306, y es previa para una eventual creación de la región como entidad territorial (RET), cuya naturaleza la hace institucionalmente más potente porque dispondría de autoridades propias, capacidad para imponer tributos, ejercer competencias como hoy las tienen municipios y departamentos, y obtener de la nación recursos transferidos. La RAP, como lo dice su nombre, solo puede planificar y desarrollar algunos proyectos de desarrollo.

En su estructura actual la RAP no puede acceder a recursos económicos ni del Presupuesto General de la Nación, el Sistema General de Participaciones (SGP), ni regalías. Eso debemos cambiarlo desde el Congreso porque es injusto con las regiones, especialmente para las más atrasadas de Colombia.

De manera que uno de los retos para la Caribe es crecer sin la palanca de tales fuentes de financiamiento para su operación. Pero los proyectos que diseñe o gestione la RAP si pueden ser financiados con tales fondos. De manera que hay que poner en marcha la imaginación, la innovación, la ingeniería financiera, las capacidades planificadoras, la acción política, y todas las herramientas que hagan posible pasar de la idea a la obra o el servicio.

La RAP debe ser un ente bien estructurado y bien administrado. Bien financiado también por los asociados, pues cuanto mayor pre inversión se tenga más posibilidades se construyen.

Nada de crear burocracias ineficientes. Nada de repartirse con afanes clientelares los cargos, que deben ser necesariamente de alto nivel tecno político, con criterios que garanticen su efectividad como cabeza del sistema regional de planificación a que está llamado ser.

De su efectividad depende que se cree una base social, política y empresarial para dar el paso a RET. No sería viable la RET si fracasamos con la RAP.

Mucho ha costado dar este paso. Desde los setenta se ha venido ensayando la integracion regional por asociación y desde el 2000, cuando el Corpes fue liquidado, no habíamos constituido el ente sustituto, que es la RAP. La falta del instrumento de integración se advierte en problemas no atendidos a tiempo como los servicios eléctricos, salud, educación, alimentos y competittividad, nada menos.

Por eso el Consejo del Gobernadores y el director de la RAP deben definir antes de concluir el año una agenda que fije una ruta certera y posible para 2018, cuando habrá es cambios de gobierno y Congreso, y en el primer semestre del año próximo los elementos que definamos en la region entre todos como los fundamentales en el nuevo Plan de Desarrollo. No hay más tiempo que perder.

Constituida la RAP en este octubre el Caribe da un paso importante en los objetivos de su integración por los cuales tanto lucho mi padre y que son también los míos. No podemos dar pasos en falso ni tampoco asumir que ya llegamos al puerto de destino. Hay un trayecto largo pendiente. Todos tenemos deberes que cumplir.

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