Opinión

La realidad Caribe obliga a programas realistas

Por José David Name Cardozo
Senador de la República

Con todo respeto, a los precandidatos y candidatos presidenciales que vengan a nuestro Caribe les pido que no busquen los respaldos políticos con discursos que no correspondan con nuestras realidades o sólo con temas sobre los cuales ya existe compromiso de la nación, como son los acuerdos de paz con las Farc.

El Caribe está entre las regiones con mayor desigualdad en Colombia y el nuestro está entre los países más desiguales del mundo. Esta realidad no da para demagogia populista. Y así deben comprenderlo quienes nos visitan para que nos sumemos a sus causas.

Es comprensible que tengan un programa común para todo el país, porque la nación es una, aun cuando de culturas diferenciables, pero tienen el deber de estudiar con sus equipos los diagnósticos de la región para que sus propuestas sean el reflejo de la investigación correcta de lo que es el Caribe colombiano.

La paz ha sido por muchos años tema de campaña, al igual que la corrupción, hoy más puesta en el debate público por los hechos que están afectando a todos los poderes públicos, el sistema financiero, de salud y demás negocios. Pero sobre la paz hay unos compromisos asumidos por el Estado, después de que aceptamos lo que antes era inaceptable, y el camino correcto es que el Estado honre su palabra.

En cuanto a la corrupción, claro que debe ser combatida con las numerosas herramientas que ya tenemos y con las nuevas que acordemos, pero que no nos vengan los candidatos del interior del país a señalar que la corrupción es cultura Caribe. No señor. Es problema nacional y mucho más concentrado donde hay mayor capacidad de disposición de recursos para los grandes negocios.

Nos interesan temas como el empleo o los ingresos, el cierre de brechas sociales en salud y educación, los alimentos, la seguridad ciudadana, el cambio climático, la relativa menor competitividad y la infraestructura productiva. No debe haber pereza programática frente al turismo, la agroindustria, la inacabada interconexión al interior de la región y la problemática social y económica de los sures de nuestros departamentos. La confiabilidad del suministro eléctrico debe ser tema de campaña presidencial, como en ninguna otra región porque acá lo dejamos caer.

En 20 años el Caribe colombiano ha venido mejorando, sobre todo en el presente gobierno, pero estamos lejos de alcanzar los niveles internacionales con los cuales Colombia pretende estar ubicada en el mundo. El ingreso promedio se aproxima a la mitad del promedio nacional en gran parte de nuestra región. Era igual hace cien años. La brecha ha crecido y sigue creciendo en los departamentos más pobres.

Se debate en estos momentos la disparidad entre nuestros aportes electorales y nuestra capacidad de incidencia en el poder. Es que han estado cerradas las oportunidades de acceso a nuestros jóvenes en la escalera del éxito del Estado y es mentira que no seamos capaces. Los candidatos presidenciales tienen que hablarnos de acciones efectivas de incorporación de nuestros talentos para que hagan carrera y presten servicios al desarrollo de la región.

De manera que a la política social y económica debe unirse un compromiso sincero o cierto para que no se acumule la desigualdad de manera eterna por carencia de actores nuestros en el poder efectivo.

Ya estamos en capacidad de detectar con facilidad el populismo demagógico con el cual nos han seducido para que les pongamos en el poder y luego incumplir. De manera que el llamado cordial es que nos digan lo que queremos que cambie y son acciones concretas en los elementos de la política social y económica. Pero compromisos concretos que no sean imposible de cuantificar cuando se de la rendición de cuentas.

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