SANTA MARTA_ La Ciénaga Grande de Santa Marta quedó formalmente protegida con la adopción de un Plan de Manejo Ambiental con vigencia de diez años, un instrumento técnico-jurídico orientado a la conservación, restauración ecológica y uso sostenible de este humedal de importancia internacional en el Caribe colombiano.
El Plan de Manejo Ambiental fue publicado recientemente y se convierte en un determinante ambiental obligatorio para los procesos de ordenamiento territorial de los municipios que forman parte del sitio Ramsar conocido como Sistema Delta Estuarino del Río Magdalena – Ciénaga Grande de Santa Marta, el más grande complejo lagunar de Colombia.
El instrumento fue adoptado tras la firma oficial por parte de las autoridades ambientales competentes, en un acto conjunto entre la Corporación Autónoma Regional del Atlántico (CRA), la Corporación Autónoma Regional del Magdalena (Corpamag), el Establecimiento Público Ambiental Barranquilla Verde, Parques Nacionales Naturales de Colombia y con el apoyo técnico del Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras (Invemar), con el acompañamiento del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible (MADS).
El Plan de Manejo Ambiental define las directrices para la armonización de los instrumentos de planificación y zonificación territorial con el objetivo de proteger los ecosistemas, garantizar la estabilidad ecológica y asegurar la sostenibilidad de las actividades humanas en el área.
Entre sus propósitos se encuentra promover el uso sostenible de los recursos naturales, la gestión integral de la dinámica hídrica, y la participación de las comunidades locales en acciones de conservación y restauración. Asimismo, el instrumento busca restaurar y fortalecer la integridad ecológica de la Ciénaga Grande, un ecosistema estratégico cuya riqueza biológica sustentó tradicionalmente la pesca y las economías locales.
La Ciénaga Grande de Santa Marta ya había sido declarada sitio Ramsar —categoría que reconoce su importancia ecológica a nivel mundial— y ha sido objeto de esfuerzos por su protección y recuperación ante amenazas como la degradación ambiental, deficiencias en la conectividad hídrica y la pérdida de biodiversidad.
Con la adopción de este plan quinquenal, autoridades y organizaciones ambientales esperan consolidar acciones que favorezcan la pervivencia del ecosistema y de las comunidades que dependen de él, marcando un avance en la política de conservación de humedales en Colombia.






