BOGOTÁ_ Un trágico balance dejó la movilidad durante la Semana Santa en Colombia, luego de que las autoridades reportaran la muerte de al menos 72 personas en accidentes de tránsito ocurridos en diferentes regiones del país.
De acuerdo con la Dirección de Tránsito y Transporte de la Policía Nacional, durante la temporada se registraron 240 siniestros viales, que además dejaron un saldo de 326 personas heridas, evidenciando el alto impacto de la accidentalidad en uno de los periodos de mayor movilidad del año.
El director de Tránsito, coronel Jair Parra, lamentó las cifras y señaló que, pese a los esfuerzos institucionales, cada pérdida humana representa una tragedia que debe evitarse. En ese sentido, reiteró el llamado a los conductores a respetar las normas de tránsito y a conducir con responsabilidad.
Durante la Semana Mayor, más de 9 millones de vehículos se movilizaron por las carreteras del país, lo que incrementó significativamente el riesgo de accidentes, especialmente en corredores viales de alta circulación como Bogotá–Girardot, Medellín–Santuario y Cali–Palmira.
Para enfrentar esta situación, las autoridades desplegaron un amplio operativo de control con miles de uniformados en las vías nacionales, instalación de puntos de prevención y ejecución de estrategias como el denominado “Plan Freno”, orientado a verificar condiciones técnicas de los vehículos y controlar la velocidad.
Entre las principales causas de los accidentes se identifican el exceso de velocidad, las fallas mecánicas, la imprudencia de los conductores y el incumplimiento de normas básicas de seguridad vial, factores que se intensifican durante temporadas de alta movilidad.
Las autoridades insistieron en que, aunque se han fortalecido los controles y campañas pedagógicas, la seguridad vial depende en gran medida del comportamiento de los ciudadanos, por lo que reiteraron el llamado a la corresponsabilidad para evitar nuevas tragedias en las carreteras del país.
Este balance vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de reforzar las estrategias de prevención y cultura ciudadana, en medio de una temporada que, pese a su carácter religioso y turístico, terminó marcada por la alta siniestralidad en las vías.







