SANTA MARTA_ Las autoridades anunciaron la captura del quinto presunto responsable del brutal homicidio del biólogo italiano Alessandro Coatti, ocurrido el pasado 6 de abril en Santa Marta. El detenido, identificado con el alias “El Flaco”, deberá responder por el delito de homicidio agravado.
La detención fue ejecutada por la Policía Metropolitana de Santa Marta, en coordinación con la Seccional de Inteligencia Policial, Interpol y el CTI de la Fiscalía General de la Nación, tras la emisión de una orden judicial. Se le atribuye también participación en actos de hurto con arma de fuego y captación de víctimas a través de redes sociales
Con esta nueva captura, asciende a cinco el número de personas privadas de la libertad por este caso. Los primeros cuatro están procesados por homicidio agravado y hurto calificado agravado, aunque sus cargos no fueron aceptados formalmente por un juez.
Las autoridades judiciales han indicado que las indagaciones avanzan a una segunda fase, con el objetivo de estrechar el cerco criminal e identificar posibles vínculos adicionales, en medio de una investigación que combina análisis digitales, testimonios y rastreo tecnológico.
El macabro crimen del científico, quien trabajó durante años en la Royal Society of Biology en Londres, conmocionó a Colombia e Italia. Coatti fue hallado desmembrado en una maleta cerca del estadio Sierra Nevada y posteriormente otras partes de su cuerpo aparecieron en distintos sectores urbanos como el río Manzanares y el barrio Minuto de Dios.
Investigadores revelaron que una banda juvenil utilizaba aplicaciones de citas como Grindr para atraer turistas, drogarlos, robarlos y, en casos como el de Coatti, proceder al homicidio cuando la situación se salía de control.
Hasta ahora, las autoridades manejan cargos de homicidio agravado, secuestro simple y hurto calificado, delitos que podrían acarrear penas superiores a 40 años de prisión para los responsables. El nuevo capturado será presentado en las próximas horas ante un juez de control de garantías
El caso ha generado presión sobre las instituciones colombianas y ha reavivado el debate sobre la seguridad de los destinos turísticos del Caribe, ante la presencia de grupos criminales como las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (ACSN) y su historial de violencia extrema en la región.