BOGOTÁ_ Un nuevo relato sobre la vida del narcotraficante colombiano Pablo Escobar ha vuelto a generar impacto, luego de que se conocieran detalles de un supuesto plan que habría ideado en los años 80 para secuestrar al cantante Michael Jackson, en uno de los episodios más insólitos asociados al poder del Cartel de Medellín.
La historia fue revelada por su hijo, Juan Pablo Escobar —hoy conocido como Sebastián Marroquín—, quien aseguró que su padre contempló pagar hasta tres millones de dólares para traer al “Rey del Pop” a Colombia con el pretexto de un concierto privado.
Sin embargo, detrás de esa aparente invitación se escondía un objetivo criminal: secuestrar al artista una vez estuviera en territorio colombiano y exigir una millonaria suma por su liberación.
De acuerdo con el testimonio, Escobar consideraba que el dinero invertido en el evento podía recuperarse mediante el secuestro, reflejando la lógica violenta y extorsiva que caracterizó su accionar durante la época de mayor auge del narcotráfico en Colombia.
El plan, sin embargo, nunca llegó a ejecutarse. Una de las versiones señala que la operación se frustró luego de que las autoridades intervinieran el lugar donde se llevaría a cabo el supuesto secuestro, lo que impidió avanzar con la idea.
Otras versiones apuntan a que el propio entorno familiar influyó en la decisión de descartar el plan, evidenciando las tensiones internas dentro de la vida del capo.
Durante años, esta historia circuló como una especie de leyenda urbana, pero recientes testimonios y producciones audiovisuales han reavivado el tema, ubicándolo como un ejemplo extremo del alcance que llegó a tener el narcotráfico colombiano en la década de los ochenta.
Aunque nunca se materializó, el episodio sigue siendo una muestra de cómo la violencia y el poder ilegal lograron cruzarse incluso con figuras de talla mundial, en uno de los periodos más oscuros de la historia reciente del país.







