BOGOTÁ_ Una reciente medida del Gobierno nacional que impone un arancel del 35% a la importación de 14 productos de acero y materiales metalmecánicos comenzó a generar inquietud en el sector de la construcción, ante el posible encarecimiento de la vivienda en Colombia.
La decisión, que aplica para productos provenientes de países con los que Colombia no tiene acuerdos comerciales, busca fortalecer la industria nacional. Sin embargo, expertos y gremios advierten que podría tener efectos colaterales en uno de los sectores más sensibles de la economía: el acceso a vivienda.
Desde la Cámara Colombiana de la Construcción (Camacol) han señalado que el hierro y el acero representan cerca del 16,3% de los costos directos de construcción, por lo que incrementos en estos insumos impactan de forma directa el valor final de los proyectos habitacionales.
De acuerdo con estimaciones del sector, el aumento en los precios de estos materiales podría elevar los costos de construcción en cerca de un 3,9%, lo que terminaría trasladándose al consumidor con incrementos aproximados del 2,2% en el valor de la vivienda.
Los empresarios también advierten que esta medida llega en un momento complejo para el sector edificador, que enfrenta una desaceleración en la iniciación de nuevos proyectos y una reducción significativa del empleo. En este contexto, el encarecimiento de insumos podría profundizar la crisis y limitar aún más la oferta de vivienda formal.
Aunque el Gobierno defiende la medida como un mecanismo para proteger la producción nacional frente a la competencia internacional, desde el sector constructor insisten en la necesidad de revisar sus efectos integrales, especialmente en un país con un alto déficit habitacional y una creciente demanda por soluciones de vivienda.





