CIÉNAGA_ La construcción de la doble calzada entre Ciénaga y Barranquilla ha comenzado a generar inconformidad en comunidades de la zona, que advierten afectaciones sociales y reclaman mayor atención por parte de las autoridades frente al desarrollo del proyecto.
Habitantes de sectores cercanos a la vía han manifestado que, aunque reconocen la importancia de la obra para mejorar la conectividad regional, existen preocupaciones relacionadas con el impacto directo en sus territorios, especialmente en materia de acceso, movilidad local y condiciones de vida.
El proyecto vial, que busca fortalecer la conexión entre Ciénaga y Barranquilla, hace parte de una estrategia de infraestructura orientada a dinamizar el transporte en el Caribe colombiano, beneficiando a varios municipios del corredor como Pueblo Viejo, Sitionuevo y Zona Bananera.
Sin embargo, líderes comunitarios han señalado que la ejecución de las obras no ha estado acompañada de suficientes espacios de diálogo ni de soluciones claras frente a problemáticas como la afectación de predios, cambios en las dinámicas económicas locales y posibles impactos ambientales.
Algunos sectores incluso han advertido sobre la posibilidad de protestas o bloqueos como mecanismo para exigir respuestas, lo que evidencia el nivel de tensión que comienza a rodear el proyecto en el territorio.
Pese a los reclamos, la obra continúa avanzando como una de las apuestas clave para mejorar la movilidad en el Caribe, en un corredor estratégico que conecta importantes rutas nacionales y dinamiza el comercio y el turismo en la región.
El reto ahora, según coinciden diversos actores, será lograr un equilibrio entre el desarrollo de la infraestructura y la garantía de derechos y bienestar para las comunidades que habitan en la zona de influencia del proyecto.







