SANTA MARTA_ Un desarrollo científico con sello samario comienza a abrirse paso en el mundo de la cosmética natural. Investigadores han logrado aprovechar algas marinas recolectadas en las costas de Santa Marta para la elaboración de mascarillas faciales hidratantes, una propuesta que combina biotecnología, sostenibilidad ambiental y aprovechamiento responsable de los recursos marinos del Caribe colombiano.
La iniciativa se basa en el estudio de algas rojas presentes en el litoral samario, de las cuales se extrae un gel natural rico en polisacáridos con alta capacidad de retención de agua. Este componente permite desarrollar formulaciones cosméticas con propiedades humectantes, capaces de hidratar la piel en profundidad sin generar irritaciones, lo que representa una alternativa frente a productos elaborados con compuestos sintéticos.
De acuerdo con los investigadores, los compuestos bioactivos de estas algas actúan favoreciendo la elasticidad, suavidad y protección de la piel, además de aportar antioxidantes naturales. Las pruebas preliminares han mostrado resultados positivos, lo que ha despertado el interés tanto del sector académico como de posibles emprendimientos ligados a la industria cosmética y del cuidado personal.
Más allá del impacto científico, el proyecto tiene un fuerte componente territorial. Sus impulsores destacan que esta investigación puede convertirse en una oportunidad económica para comunidades costeras, siempre que se avance bajo criterios de recolección sostenible y manejo ambiental responsable. En ese sentido, el desarrollo apunta a fortalecer cadenas productivas locales y a posicionar a Santa Marta como un referente en cosmética natural basada en recursos marinos.
El avance se enmarca en una tendencia global que privilegia el uso de ingredientes naturales, biodegradables y de bajo impacto ambiental. Cada vez más consumidores buscan productos que no solo cuiden la piel, sino que también respeten los ecosistemas y aporten al desarrollo local.
Actualmente, el proyecto continúa en fase de investigación y validación, con miras a realizar pruebas más amplias y avanzar hacia procesos de escalamiento y posible comercialización. De concretarse, estas mascarillas faciales elaboradas con algas samarias podrían convertirse en un nuevo ejemplo de cómo la ciencia, el territorio y la sostenibilidad pueden confluir en soluciones innovadoras con proyección nacional e internacional.






