SANTA MARTA_ Por estos días, en los corrillos políticos del Magdalena se ha hablado con insistencia de Pablo Acuña Herrera, un joven oriundo de El Banco y criado en Santa Marta que hasta hace poco no figuraba entre los nombres más visibles de la contienda electoral, pero que hoy es señalado por distintos analistas como uno de los candidatos con mayor proyección dentro de la lista del Partido Liberal a la Cámara de Representantes.
Su crecimiento no ha sido producto del ruido mediático. Por el contrario, quienes siguen de cerca el pulso electoral coinciden en que su posicionamiento responde a una campaña de territorio, basada en recorridos constantes, contacto directo con comunidades y un perfil que conecta con sectores rurales, productivos y urbanos del departamento.
Pablo Acuña Herrera nació en El Banco, Magdalena, en el seno de una familia trabajadora marcada por valores como la solidaridad, el esfuerzo y el compromiso social. La violencia obligó a su familia a desplazarse hacia Santa Marta, una experiencia que, según personas cercanas a su entorno, definió su carácter y su visión de lo público: entender la política como una herramienta para evitar que otros tengan que empezar de cero.
Profesional en Administración Ganadera y Agrícola, con estudios complementarios en Gerencia Estratégica y Gestión Pública, Acuña ha desarrollado su vida laboral en el sector productivo y empresarial del departamento. Ha ocupado cargos de responsabilidad operativa y gerencial, liderando equipos de trabajo y procesos en empresas vinculadas a la construcción, la maquinaria y la actividad agropecuaria. Ese recorrido le ha permitido conocer de primera mano las dificultades del empleo, la productividad y la economía regional.
Lejos de los perfiles tradicionales de la política, su nombre empezó a sonar con fuerza tras una serie de visitas a veredas, corregimientos y barrios populares, donde ha sostenido encuentros con campesinos, obreros, emprendedores y madres cabeza de hogar. En esos espacios, su mensaje ha girado alrededor de una consigna que se ha vuelto recurrente en su campaña: más hechos y menos carreta.
Acuña también ha hablado abiertamente de los episodios personales que marcaron su vida, como una grave intervención médica que puso en riesgo su salud y que, según ha manifestado, reforzó su decisión de dedicar su energía al servicio público. En el plano familiar, su rol como padre de tres hijos ha sido otro de los motores que lo impulsan a buscar representación política, con énfasis en oportunidades reales para las nuevas generaciones del Magdalena.
“Estuve un año hospitalizado. En ese tiempo, mientras me aferraba a la vida, puse en manos de Dios cuál debía ser mi destino y comprendí con su ayuda que era el servicio a la comunidad, la entrega hacia los demás, ser la voz de los campesinos, de los empresarios que sacan adelante sus proyectos y buscan un porvenir para nuestro departamento, de las personas con discapacidad y de las víctimas de la violencia. Ese es mi objetivo y propósito en la vida y la mejor manera para hacerlo es a través de una representación en el Congreso de la República”, indicó Pablo Acuña Herrera.
Hoy, su nombre aparece con mayor frecuencia en los análisis electorales como una de las cartas fuertes de la lista del liberalismo en el departamento. En el tarjetón electoral, los votantes lo encontrarán bajo una referencia clara: Partido Liberal – 103.
Para muchos observadores, el caso de Pablo Acuña Herrera refleja un fenómeno de candidaturas que se abren paso no desde las élites tradicionales, sino desde el trabajo constante, el contacto con la gente y una narrativa que privilegia los resultados por encima de la retórica.






